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  • Foto del escritorMarcelo Santa María

PNL y Humor (1): una ventana...

Reflexiones acerca del humor y PNL en coaching grupal e individual


"De cualquier forma que se presente, la psicopatología consiste en tomar demasiado en serio no sólo la vida sino también a nosotros mismos: exigiendo que debemos conseguir exactamente lo que queremos; concluyendo que es trágico cuando nuestros deseos se ven frustrados o aplazados; juzgando que nosotros y los demás son demonios o dioses según la forma de actuar buena o mala. De aquí se deduce que una de las finalidades más importantes de la psicoterapia es socavar la excesiva seriedad de las personas.” (Ellis, 1976)[1].


Me gusta imaginar la primera vez que un ser humano se rió. Ese suceso de ese proceso: la ampliación de los niveles de abstracción en la relación con la realidad… Nos hicimos más humanos.


Raymond Moody (2002) señala: “la capacidad de reír es uno de los rasgos más característicos y profundamente asentados del hombre. Fueron muchos los psicólogos y filósofos que han argumentado que el hombre es el único ser que ríe o tiene sentido del humor, hay quienes han llevado más lejos esta cuestión, como para sugerir que el hombre podría ser definido como “animal risible” el animal que puede reír.”


El humor es una experiencia de estados alterados de conciencia cotidiano. Una historia, una mueca, un tono de voz en una frase prosaica pueden gatillar este proceso surrealista creando la paradoja de la experiencia ordinaria, llevándola a otro nivel, muchas veces más trascendente al hacerse cargo de tabúes, aspectos reprimidos o rencuadres de una situación. Berger en su libro “Anatomía del Humor” (1998) define: “Lo cómico debe entenderse como una forma de magia. Lo cómico, al igual que la magia, provoca un desplazamiento repentino y racionalmente inexplicable del sentido de la realidad”.


Pienso que, en términos de la estructura, el chiste, la broma o cualquier otra forma de humor operan de manera similar que el swich o el colapso de anclas: toman un estado presente y lo contrastan rápidamente con una representación del estado deseado o una versión reencuadrada del mismo, produciendo una sobrecarga en el sistema de pensamiento lineal, en el caso del humor desde el absurdo o la paradoja, generando un estado de confusión (o trance) que induce al cerebro a elegir una representación. En el caso del humor, la risa es la evidencia de que ha funcionado el proceso.


Ventana


El humor es una evidencia de la existencia de la metaposición o tercera posición perceptual en los mamíferos humanos, esta capacidad de separarnos de nuestro “estar implicados” en la existencia, desde los sentidos y el lenguaje, a estar de observadores de ella.


Con el humor podemos situarnos (o inducir a otros a hacerlo) desde una metaposición con recursos para ver sus problemas o desafíos. Como ver desde la ventana lo que ocurre afuera (que en este caso es adentro). Como lo afirma el neuropsiquiatra peruano Efraín Gomez respecto al fenómeno de la vergüenza: “El antídoto más efectivo de la vergüenza, según algunos estudios, es el buen humor, no el humor agresivo. El secreto es reírse de uno mismo –no de los demás porque esto demuestra hostilidad o sadismo. Las personas que son capaces de reírse de sus propios defectos y sus sentimientos de inferioridad, van por buen camino. El coraje de aceptar que somos imperfectos es como una vacuna contra la vergüenza.”[2]


“…habrán notado que yo he respirado bastante en mi vida…” suelo decir al enseñar la técnica Quieting response del Dr. Charles Stroebel, que incluye respirar “inflando” el abdomen. La broma metacomunica una posibilidad de relación amable con la propia "pancita", el que somos mucho más que una parte de nuestro cuerpo, etc.



(continuará...)



(1 y siguientes) “El valor del humor en el proceso psicoterapeutico”. Liliana Chazenbalk, Universidad de Palermo.Revista de Neuro-psiquiatría de Lima.


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